Valsequillo naturaleza en flor

Valsequillo es un pueblo de las medianías de Gran Canaria que se asienta en un fértil valle con una altura que ronda los 600 m sobre el nivel del mar y está rodeado de montañas que superan los 1600 m.

La naturaleza volcánica de la isla se hace patente en las formaciones rocosas que surgen abruptamente, así como en el hundimiento del suelo de las calderas; todo el territorio del municipio está salpicado con las formas a veces sorprendentes que la roca ha adoptado a lo largo de millones de años.

El clima relativamente húmedo y la abundancia de manantiales cubren de verde la geografía de Valsequillo, y la salpican con el estallido de colores de la floración, que abarca según las especies de diciembre a junio. Cientos de variedades de plantas, muchas endémicas de Canarias, exclusivas de la isla e incluso de la zona. Entre ellas la que más llama la atención del visitante es quizás el tajinaste azul, cuyo color contrasta con el amarillo de los bejeques, los codesos y las retamas, el blanco de las retamas blancas y los escobones, y las flores de las plantas frutales, sobre todo en febrero el blanco y rosado de los almendreros. Entre la vegetación prosperan aves, lagartos, anfibios, pequeños mamíferos y multitud de invertebrados, entre la fauna llama la atención el lento vuelo de rapaces como la aguililla y el cernícalo, que siempre acompañan al visitante de las cumbres y a menudo se asoman entre huertas y casas.

Y todo ello, geología, flora, fauna … está al alcance de caminatas asequibles que puede recorrer cualquier persona en buena forma. Por otro lado, combinadas de forma de incluir los tramos de ascenso más exigentes, no defraudan al senderista experto.

Por todas estas razones Valsequillo es un paraíso para el senderismo y para otros deportes como las carrera de montaña, de las cuales se disputan varias durante el año, la bicicleta, la escalada, las excursiones a caballo y todo tipo de actividades en la naturaleza.

Existen 9 rutas, que se pueden además combinar de varia forma y conectar con grandes rutas insulares, abarcando el arco de las montañas que rodean Valsequillo por tres lados.

Para al final recalar en su casco histórico o en sus barrios de Tenteniguada, el Rincón, las Vegas y San Roque y disfrutar de sus productos naturales: el queso, las fresas, la miel, el vino, las almendras y su excelente gastronomía.